
“El frágil orden del universo”
Eduardo Quijano
Editorial: Cazador de ratas,
2023
Los relatos de “El frágil orden
del universo”, de Eduardo Quijano, transcurren en un mundo ficticio, más serial
que cinematográfico, con un cierto regusto a western. Sus veinte historias, tan
satíricas y absurdas como hilarantes, nos ponen ante el espejo de nuestros
propios miedos, banalidades e insuficiencias. Entre sus personajes están la
Vida, “tirada en un sofá, mirando el televisor”, brutal y refractaria; la Muerte,
que resulta ser mujer - extremo que ha constatado el protagonista porque “le ha
tocado las tetas”-; o Lord Henry Milikan, un hombre racional que pretende
comprender a su amante hasta sus últimas y feroces consecuencias.
Posiblemente, si tuviera que
definir “El frágil orden del universo” con una sola palabra, yo diría que es
“irreverente”. Desde luego sacude al lector con un humor negro que mezcla los
valores éticos de una marginalidad cercana al cómic, con un pragmatismo brutal
e ingenuo a la vez. El lector se va abriendo camino a través de un lenguaje
extremadamente coloquial, a menudo malsonante, con el que sus personajes nos adentran
en el caldo de cultivo inhóspito de su propia existencia, sometidos a nuevas
leyes del universo en las que la normalidad está trufada de violencia, de una
sexualidad a veces embarrada por la duda o por el miedo; y en la que nos
encontramos, por ejemplo, con la “Sociedad Secreta, Vidas Emocionantes”, o con la
“Asociación de Alérgicos de Mapunche”, como marcos para dar explicación a todos
los tropiezos de la existencia, o para aliviar la necesidad patológica de
formar parte de algo, de sentirse alguien.
En definitiva, “El frágil orden
del universo” es una lectura fresca, surrealista y divertida que rompe las
costuras de la realidad y lanza al lector al ruedo de lo políticamente
incorrecto, donde los muertos regresan a la vida; la automutilación puede ser
una manera de recuperar la amistad perdida y la riqueza no es un antídoto
contra la estupidez.
Paloma Ulloa