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lunes, 26 de marzo de 2018
Ruido
Vivimos inmersos en el ruido, en el bullir de conversaciones con aspiraciones pedagógicas que se expanden por el bar; en el reverberar insoportable de las máquinas que nos encapsulan en una soledad ingrávida; en el deglutir erosivo de los molinillos de café; en el entrechocar cerámico de vajillas; en el vomitar constante de cláxones que revientan en mitad de las calzadas; en el gorjeo insidioso, entre la simpatía y la rabia, de hombres que se encuentran por la calle y se golpean las espaldas con una furia de mendicantes pascuales en un arrebato de amistad mística.
miércoles, 21 de marzo de 2018
Viento visionario
El viento estalla contra mi espalda, rompeolas minúsculo en mitad de la multitud; penetra en mi cabeza, revuelve con sus dedos coléricos mis ideas inseguras, deshilvanadas, huidizas, y las transforma en humo con sus feroces mandíbulas de visionario en ciernes.
Paloma Ulloa
martes, 20 de marzo de 2018
Una multitud me rodea, imperiosa, electrizada. Yo llegaré, igual que ellos, a mi destino, a esa muerte presurosa que a todos nos acecha. Pero ellos corren, inquietos, como si acelerando el paso, esquivando transeúntes, atrapando trenes, pudiesen huir de ella; y quién sabe si acaso la alcancen mucho antes, bajo el frenazo impulsivo de un autobús, en la urgencia por apurar un semáforo o en el impulso por cruzar una calle aparentemente desierta.
La velocidad de la mañana en la gran ciudad es un opio alucinógeno de rutinas escarchadas, de egoísmos sobrepuestos, de ignorancias mutuas, recíprocas, lacerantes. Nos soportamos, nos sobrellevamos fingiendo que no existen, que no están ahí, que su vidas imperfectas no pueden influirnos; que no leen los mimos libros que nosotros, que no escuchan la misma música, que no respiran el mismo aire viciado y sucio que nos enferma a todos.
Paloma Ulloa
domingo, 18 de marzo de 2018
Humberto Maturana
España, nosotros, todos los españoles, incluso aquellos que reniegan de su nacionalidad, somos un colectivo extraño: hemos sido el motor histórica del mundo, hemos polinizado con nuestro idioma y nuestra tradición todo un continente y, sin embargo, la mayoría de nosotros vivimos de espaldas a todo lo bueno que germina en él. Hoy, y gracias a Javi Cabrera, un chileno inquieto que vierte su talento en los fogones de “Arrayán” en Madrid (bajo la atenta mirada de Leonor San José), comparto esta larga entrevista que hicieron al biólogo Humberto Maturana. Un diálogo poliédrico y sin desperdicio a pesar de los 55 minutos de duración. Un diálogo en el que tras la humildad del hombre, brilla el genio.
Tal vez el problema histórico de España es que siempre está mirando hacia el lugar equivocado.
sábado, 17 de marzo de 2018
Nostalgia de primavera
Madrid se disuelve en una lluvia lenta y empalagosa que le ha robado la alegría: los paseos entre escaparates del sábado, los desayunos templados en las terrazas al cálido sol de marzo, los deambuleos por los puestos suculentos y tentadores del Rastro o de la Cuesta de Moyano.
Se nos ha quedado en la boca un gusto a invierno y a cansancio con esta Primavera que no reconocemos como nuestra. Ayer nevaba, hoy diluvia; y los pensamientos se condensan entre las páginas de un libro que habíamos proyectado leer al sol, tal vez detrás de algún ventanal benéfico que nos calentase el alma. Pero en cambio se nos entristecen las miradas y nos puede el sueño en esta lentitud que impone la nostalgia de la lluvia.
jueves, 15 de marzo de 2018
El ding, el dong
Grabado de Genaro Pérez Villaamil
Trapecios y volatines contra el viento de mi vida. El ding, el dong. El camino de la campana se retiene y se entretiene jugueteando con los dedos de mi tiempo.
El ding, el dong. El sendero se pierde entre las páginas de los libros que me construyen el alma en la vereda de las letras, de las palabras que se me deshacen en el paladar como golosinas.
El ding, el dong de las campanas que pautan el tiempo en compases siempre iguales, repetitivos, exactos; en cuartetas de rutina, en endecasílabos ociosos, en romances rítmicos, flamencos, de amores imposibles.
Paloma Ulloa
Mi hijo
"Amor victorioso"(Amor Vincit Omnia), Caravaggio
Mi hijo sobrevuela ya el jardín dorado de su infancia. En el horizonte el amanecer de un despertar inquieto se adivina, acogedor de novedades explosivas, temible de sombras anónimas; y yo lo veo madurar, hacerse hombre, y me emociono con cada reflexión, con cada decisión bien meditada, con cada razonamiento inesperado que construye por sí solo, sin mi ayuda.
miércoles, 14 de marzo de 2018
Barrios
Barrios deshojados, barrios desamparados en la frágil memoria de los ancianos que los habitan. Barrios que van muriendo, gota a gota, sobre un asfalto quebradizo de promesas incumplidas.
sábado, 10 de marzo de 2018
Lluvia
La lluvia aquieta la ciudad, la hace más silenciosa y esquiva, vacía sus arterias esclerotizadas de urgencias y nos obliga a esperar, a esperarnos, a recuperar el pulso humano.
viernes, 9 de marzo de 2018
El día después
Madrid ha amanecido hoy con el susurro de una voz femenina multitudinaria y poderosa que ha barrido la escoria de los silencios. Hoy miles de imágenes, de palabras, de reflexiones de todo cuño intentarán explicar lo sucedido pero sólo el tiempo, con la molicie implacable de su paso, dirá qué queda de tanta determinación apasionada; cuánto esfuerzo, constancia y consciencia se pondrán al servicio de la causa; cuánto tiempo se necesitará para que caminemos juntos de verdad y no unos contra otros; para construir, en definitiva, un nuevo futuro en el que nadie se sienta humillado, olvidado o excluido.
jueves, 8 de marzo de 2018
8 de marzo de 2018
Hoy es un día para recordar a todas esas mujeres que nos han regalado lo mejor de sí mismas: su talento.
Éstas son algunas de las muchísimas que fueron y son; y aún quedan muchísimas más por llegar, estoy segura.
Éstas son algunas de las muchísimas que fueron y son; y aún quedan muchísimas más por llegar, estoy segura.
Ana María Matute, escritora
Margarita Salas, Bioquímica
Käthe Kollwitz, pintora y escultora
Maryam Mirzajaní, matemática
María Joao Pires, pianista
Marguerite Yourcenar, escritora
martes, 6 de marzo de 2018
Madrid
El Rastro es una kasbah con ensoñaciones europeas. La Gran Vía quiere ser Broadway. El Viso es el recuerdo reconvertido de un sueño de viviendas dignas para familias humildes ocupadas por millonarios con aspiraciones de discreción. Madrid es una trampa de luz, un cedazo de voces venidas de todas partes, de añoranzas de todos los lugares y todas las condiciones. Madrid es el acento acrisolado de todas las culturas que componen España, el lugar al que a nadie se le pregunta de dónde es ni cuánto tiempo se quedará.
Paloma Ulloa
Paloma Ulloa
domingo, 4 de marzo de 2018
Mañana de domingo
Se clava el sol, como una saeta, en la piel helada; y los ojos se llenan de añoranzas primaverales en esta mañana de domingo que, en breve, declinará hacia un lunes luctuoso de lluvias y rutinas.
Paloma Ulloa
jueves, 1 de marzo de 2018
Pensar
A muchas personas reflexionar les provoca vértigo, angustia, indefensión, porque las obliga a poner en duda cualquier certeza y por eso despierta temor, desconfianza.
A los niños se los castiga en la silla de pensar, por lo que pensar se convierte en algo malo, algo que hay que evitar, algo de lo que hay que zafarse.
Cada día es más fácil conectarse a cualquier plataforma de entretenimiento para evitar que la mente, rebelde, indomable, fluya a su antojo proponiéndonos críticas dolorosas, alternativas incómodas, teorías no contrastadas.
Pero cómo decantarse por algo nuevo cuando todo, a nuestro alrededor, nos empuja a anclarnos a las certezas, a las verdades consolidadas, absolutas, que todos los que nos rodean parecen admitir sin dudar.
Paloma Ulloa
miércoles, 28 de febrero de 2018
martes, 27 de febrero de 2018
Tarde
Imagen: ALL Fotografía
Estoy de pie en un patio gris de una ciudad triste tejida de silencios en los que las historias acrisolan soledades condensadas.
Una música densa enturbia la tarde condenada de recuerdos sin baliza. Una pausa inteligente, una noche sin sueños, un paseo azul lo amalgaman todo en una ficción certera de realidad cadenciosa.
La tarde cae; la lluvia me amortigua y me dispersa; la vida cree fluir pero el pulso brumoso de la muerte la desmiente, una vez más, a los pies de los caballos.
Paloma Ulloa
Paloma Ulloa
viernes, 23 de febrero de 2018
Paisajes
El niño mira a través de la ventana con sus ojos inquietos, ávidos de mundo. La calle fluye con un rumor de conversaciones afiladas y un griterío de motores furiosos. Abajo, muy abajo, se mecen las ramas destiladas del invierno, ateridas en la expansión minúscula de sus alcorques. Y el niño lo registra todo con esa seriedad mineral que tienen a veces los pequeños; esa seriedad que nos sobrecoge por la severidad pura de sus pupilas implacables.
Paloma Ulloa
miércoles, 21 de febrero de 2018
Sala de espera
Mientras espero a que me atiendan en la sala helada de neón del consultorio, siento cómo mi yo, mi concreción humana, se diluye; va perdiendo forma y volumen y se traduce en sombra anónima, ligeramente temblorosa, seguramente asustada.
Todos los rostros que me rodean son igualmente borrosos, indistinguibles, clínicos. Todos se mueven con la incomodidad tensa de la espera, todos guardan silencio y se amasan en la brutal constancia de su mortalidad.
De fondo un televisor orina noticias matinales que nadie escucha y el linóleo anaranjado narcotiza con su olor a consultorio.
Y yo espero; espero a que la pértiga de una voz que rescate mi nombre de una lista vuelva a ponerme rostro, y me devuelva a mi unicidad independiente, fuera de ésta sala de espera que nos amalgama y nos olvida.
Paloma Ulloa
martes, 20 de febrero de 2018
Instantánea
El papel cae, abrumado de abandono, sobre la moqueta empolvada. Hace demasiado tiempo que las ventanas mudas solo dejan pasar la luz; el viento, atrincherado al otro lado, intenta hacerse fuerte y a veces sacude los cristales y a veces los lame, con un gemido lacerante, como si intentase despertarla, devolverla a la vida, arrancarla de la escarcha retenida que va nublando para siempre sus pupilas.
Paloma Ulloa
Resistencias
Me resisto a creer que hayamos nacido, como el ganado, con el único fin de morir y, sin embargo, la idea de Dios me parece igual de inverosímil.
Paloma Ulloa
lunes, 19 de febrero de 2018
Un sueño de intimidad
Fotografía de Robert Doisneau
Soy testigo de un sueño de intimidad que a mí no me compete; un sueño de independencia que esconde resortes de perpetuación infinita. Ellos, como nosotros hace tanto tiempo, abren las puertas del mundo y respiran lo que creen que es libertad.
Paloma Ulloa
Paloma Ulloa
domingo, 18 de febrero de 2018
Encuentro
Lo nuestro es un coincidencia rápida. Una refriega de metro sin memoria, una sonrisa fugaz, un agradecimiento sin palabras. Pero su recuerdo quedará prendido para siempre en estas palabras cuando mi cabeza humana, poco fiable, la haya borrado para siempre.
Ahora la retengo un poco más. Miro el contorno algo indefinido de su mandíbula que delata una edad mayor de la que podría parecer a simple vista. Y las finas líneas de las comisuras de sus ojos, que ahora evidencian mucha vida pasada.
Tal vez algún día su cabello breve fue negro, pero los ríos de plata le entresacan pasados y las arqueadas líneas en los márgenes de sus labios hablan de dolor, de decepción y de pérdida.
El tren se detiene. Ella me dedica una mirada comprensiva, un adiós mudo. Recoge una bolsa de plástico informe de entre sus pies cansados y se va para siempre, devorada por el tráfago de una estación sin nombre.
Paloma Ulloa
jueves, 15 de febrero de 2018
Tarde de niebla
Steichen, 1906
Me he quedado colgada de la niebla que empaña mi ventana. Al otro lado los fantasmas de humedad se posan sobre la piel indefensa de los transeúntes embozados y a través del retrovisor del pensamiento se asoman las nostalgias de otras tardes como ésta, inseguras, sucias de recuerdos.
Sigo la figura imprecisa de un hombre hasta que dobla la esquina para perderse en las comisuras de la ciudad infinita, y me deja sola, en medio de esta hora sin límites en la que la música repiquetea suavemente sobre los muebles huérfanos que me acompañan.
Mi reloj de cadena pierde el pulso. Se aflojan los muelles engrasados, faltos de tensión y las manillas se detienen. La tarde muere y otro minuto muere conmigo, en mí.
Paloma Ulloa
El viento no llega
El viento no llega. No se lleva las tormentas acumuladas en mi alma. No aventa mis tristezas. No camina sobre los lomos encrespados de los problemas para desmenuzarlos hasta hacerlos polvo del camino.
Paloma Ulloa
Paloma Ulloa
miércoles, 14 de febrero de 2018
EL HOMBRE QUE FUISTE
Éste es el primer vídeo grabado en la Jam Session de "El tamaño sí que importa" que se celebró en Madrid, en "Vergüenza ajena".
Tiempos sin destino
Título: "La espera", autor: ALLfotografia
Hay un silencio extraño en los tiempos sin destino; un miedo anónimo al futuro; un vacío ocupado por el ruido constante de los parpadeos electrónicos.
Paloma Ulloa
Paloma Ulloa
martes, 13 de febrero de 2018
Agua que fluye
Paloma Ulloa
lunes, 12 de febrero de 2018
Jam Session "El tamaño sí que importa"
Ayer disfruté del placer de compartir mis relatos con un montón de viejos y nuevos amigos gracias, en primer lugar, a Talentura (http://talenturalibros.blogspot.com.es/) y especialmente a Mariano Zurdo (https://es-es.facebook.com/mariano.zurdo.9) que hizo posible la edición de "Papel, papel y tinta"; a Adrián Gualdoni (https://es-es.facebook.com/public/Adrian-Gualdoni) por organizar estas Jam Session de "El tamaño sí que importa" (http://eventerbee.es/event/jam-session-de-ficcin-breve-el-tamao-s-que-importa,182607072487887) en las que los asistentes pueden improvisar maravillosos micro relatos y presentarlos a un público exigente. Y por último, pero no menos importante, a "Vergüenza Ajena" (https://www.facebook.com/verguenzajena) que nos acogió, nos mimó y nos permitió celebrar este encuentro.
El ganador del relato breve en la categoría de "jovencísimos talentos"
fue Álvaro Blanco:
Y la ganadora en la categoría de "adultos" fue Almelí:
martes, 23 de enero de 2018
sábado, 6 de enero de 2018
Alegría
Alegría era un
barrio oscuro y triste que se había quedado encerrado entre garras de hormigón
y vías de tren. Nadie paseaba por sus calles, los vecinos se arrastraban hasta
el interior húmedo de los portales mohosos como cucarachas huyendo del sol y
salían a escondidas, ocultando sus sombras a la luz. Los edificios, clavados en
encías descarnadas, habían sido, tiempo atrás, la envidia de la alta burguesía,
y ahora languidecían como triste testimonio de la decadencia de lo hermoso. A veces
una cornisa esculpida se desplomaba sobre la acera y allí se quedaba durante
días o semanas o hasta que la erosión la iba deshaciendo en arenas llevadas por
el viento.
Nadie quería
entrar en Alegría porque era el último refugio de los desheredados, los pobres,
los delincuentes, las putas y los desahuciados y, una vez dentro, ya sólo se
podía salir triturado por las miserables garras de la muerte. Pero una tarde
las excavadoras comenzaron a roer las aceras y arrancaron la mugre de piedra
del suelo. Del interior de sus nidos oscuros comenzaron a salir sombras
resignadas que se dispersaron ateridas hacia la oscuridad de los márgenes del
barrio en busca de otros nidos en los que desaparecer en silencio y desde donde
contemplar el trabajo laborioso de las grúas que levantaron un corazón de
hierro y cristal que mantuviese vivo el temor al dios financiero y cruel que
los había expulsado de su seno.
jueves, 4 de enero de 2018
Isaías
Isaías había llegado a este lado del mundo atravesando el océano inmenso en un pájaro metálico. Todo comenzó después de recibir una carta de su padre en la que le hablaba de España y le decía que pronto iría a buscarlo para vivir juntos en Europa; y él se imaginó ciudades de cristal, gente hermosa, feliz en medio de la abundancia de aquel primer mundo, pero al llegar, sólo nos encontró a nosotros...
miércoles, 3 de enero de 2018
Alcorque
- Dame una palabra, abuelo, tú que siempre tienes viejas y polvorientas reliquias guardadas en el aparador.
- Alcorque.
- Suena a tierra y a agua y a acequia.
- Sí.
- Y a plantas bien cuidadas.
- Tal vez.
- Y a paseos de domingo de la mano de mi padre, y a huerta pequeña, urbana, en el centro de la plaza, y a café caliente en el otoño, cuando crecen las calabazas incendiarias y se acortan los días para que comiencen las largas noches del invierno.
- Sí, a todo eso suena. Pero también a flores de primavera y a recuerdos de mi infancia, cuando el tiempo era más calmo y transcurría sin fisuras hacia el infinito y la gente no decía las palabras que se ponen de moda aunque no las comprenda.
martes, 2 de enero de 2018
Amelia
Cada tarde Amelia vuelve a casa con las medias astilladas de cansancio y el alma exhausta, alzándose dificultosamente sobre unos tacones de feminidad engañada con los que pretende sentirse mejor.
Madrugada
Me gustan los rostros alucinados que transitan por el metro, antes del amanecer, de puntillas por la vida recién desperezada. Los cuerpos se mueven macilentos, con un regusto a sueño escaso y a pereza que no se pueden ocultar detrás de los abrigos y el maquillaje.
Algunos esconden la mirada entre las páginas de un libro, otros se duermen, mecidos por el vaivén cadencioso de las vías, pero los hay que también inundan sus cerebros con músicas estridentes que los arranque de la realidad empecinada.
Me nombro espectadora invisible de todos los viajeros anónimos que se cruzan conmigo. Observo sus zapatos reventados o minuciosamente limpios, los bolsos, contenedores de secretos inimaginables, los abrigos y bufandas y sombreros que pretenden hurtar el frío a las pieles pálidas de sueño. Y tejo historias sobre sus vidas, sus recuerdos, sus deseos, que se cruzan entre gente a la que nadie importa y de la que nadie sabe nada.
lunes, 1 de enero de 2018
Nieva en mí
A veces nieva en mí. Caen pequeños copos vaporosos en mi alma y me derrito en una catarata de emociones indescifrables. A veces, el tiempo me palpita en las sienes con la constante urgencia de un reloj, y me vacío de palabras y me lleno de amnesias para sobrevivir.
domingo, 31 de diciembre de 2017
¡Feliz 2018!
2018 va entrando con pereza en mi vida. No es que el año que se va haya sido especialmente grato para mí y, sin embargo, siento cierta resistencia al siguiente dígito, al siguiente peldaño. Me enfrento a su llegada con el gesto contraído, tal vez porque en sus brazos me alcanzará el medio siglo y eso siempre impone un poco de respeto, o quizá porque los proyectos que me "acechan" no me emocionan como antes, pero la verdad es que es la primera vez que me acerco al final de un año con cierta apatía.
Sin embargo, y a pesar de todo, me gustaría desear a todo aquel que se asome a este blog un magnífico 2018 lleno de buenos momentos, que las horas ingratas sean escasas y fácilmente olvidables y que, en ese momento fugaz que es la felicidad, sean plenamente conscientes.
¡Feliz 2018 y sucesivos!
martes, 22 de agosto de 2017
Postales en el tiempo
Hace mucho tiempo comenzó a fascinarme
el rastro que dejaron atrás los que ya no están, las personas anónimas,
invisibles, que algún día hablaron, viajaron y sintieron como ahora nosotros y
a las que ya nadie recuerda, pero de las que quedan jirones imperceptibles que demuestran que existieron. Siguiendo esa estela, comencé a
coleccionar viejas postales enviadas desde cualquier parte del mundo, escritas
en cualquier idioma, en cualquier época y, cada vez que compro una, tengo la
vibrante sensación de estar rescatando una vida del olvido, de llevarme conmigo
algo más que un pedazo de cartulina garabateada, quién sabe si un recuerdo
único que viene a enriquecer mi cajón de memorias oxidadas, quién sabe, si
algún nuevo relato de palabras prestadas.
"Postales en el tiempo"
Buchmann, 2011
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