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jueves, 26 de agosto de 2010
viernes, 20 de agosto de 2010
Temblor
viernes, 6 de agosto de 2010
Reflexiones del Minotauro
Paloma Ulloa ©Durante todo el año, el desierto terroso de los campos de Castilla me enceguece, me llena de pesadillas quijotescas y de sombras, de borrascosos conflictos infernales que se deshacen, como nudos tramposos, al llegar el verano jugoso del norte, al que me vuelvo, como siempre, en busca de paz interior y de sosiego.
Si pudiese atrapar el tiempo en una jaula dorada, abanicarlo despacio y hacerlo sólo mío, tendría la verdura bañada por el sol de estas hojas delirantes que se remueven en tonos delicados, de la base hasta la copa, desde la que pueden ver, sin duda, las alas de los ángeles.
Y cuando llegue la nieve, como un manto maternal, a dormir la tierra bajo la balsámica blancura de su voz, yo desearé estar aquí con toda mi alma y, sin embargo, estaré donde la tierra abrasada de sol tirita de frío, desprotegida y pobre; donde los sueños son más grandes que los hombres y los delirios del poder sólo llevan a romper las costuras perfectas de un país lleno de secretos de Minotauro que nos empeñamos en malograr y en devorar como fenicios sedientos de abalorios. No aunaremos las riquezas de nuestras lenguas, ni nos sentiremos orgullosos de la belleza de nuestros paisajes. No escucharemos el poder inmenso de nuestra fuerza interior y, guiados por una tripulación de piratas que no sabe cuidar nuestro legado, soportaremos un invierno más bajo las devastadoras ventiscas de una política mediocre y delirante que no tiene recursos para enderezar el rumbo y poner a salvo nuestras naves en un puerto seguro que nos permita construir nuestro propio futuro.
lunes, 2 de agosto de 2010
Un recorrido por Photoespaña 2010, de mi mano, para esMadridtv.
sábado, 24 de julio de 2010
Alemania: el orgullo de ser
Ahora, embarcados en la "penúltima" utopía, han iniciado la titánica reconstrucción del viejo palacio real que quedó definitivamente destruido por las excavadoras de la RDA en 1950. Y las personas que informan sobre el proyecto, cuyo premio ha sido adjudicado al arquitecto italiano Franco Stella, destilan una alegría llena de orgullo ante la sorpresa admirada de los que observamos las maquetas y escuchamos cómo podemos "comprar" partes del futuro edificio con nuestra contribución económica. A disposición de todo el que lo desee, han puesto un catálogo en el que aparece meticulosamente detallado el costo de cada ménsula, de cada pedazo de balaustrada, de cada tímpano y de cada capitel, y así, con los ojos chispeantes de convencimiento y con la misma tozudez con la que soportaron con los dientes apretados la separación, el dolor y la vergüenza, ahora recaudan (como ya hicieron en su día para salvar la Berliner Dom) el dinero necesario para que el viejo Palacio de la República, levantado por la República Democrática Alemana, pase definitivamente al olvido.
Tal vez, lo más impresionante (e inquietante) sea que, cualquier proyecto, por inabarcable que pueda parecer, cuando lo firma el pueblo alemán tiene visos de convertirse en una realidad tangible porque están dispuestos al sacrificio si creen que el resultado final merece la pena.
http://www.berliner-schloss.de/
miércoles, 7 de julio de 2010
PhotoEspaña presenta a Helen Levitt
Heredera del arte de “narrar” de paisajistas urbanos como Edward Hopper, Levitt capta la vida interna de las personas y su entorno, y transporta al observador a un mundo paralelo y lleno de posibilidades en el que especular sobre su origen y su destino.
También los formatos de las copias juegan a introducirnos en la narración de manera que, en ocasiones, parece que nos asomamos a una ventana de cualquier calle de Nueva York; mientras que otras veces nos encontramos ante minúsculos escenarios que obligan al espectador a acercase mucho a la obra, como si fuesen a ser los depositarios de un secreto, de un regalo privado que, como en la literatura, conecta al autor directamente con el “lector de imágenes”.
Helen Levitt ©
Helen Levitt ©
domingo, 4 de julio de 2010
UN MADRID CALCINADO
La ciudad parece un escenario abandonado desde la cápsula refrigerada del autobús con el que me deslizo a través del pasaje sonámbulo, salpicado de fuentes solitarias que calman la mirada sedienta de los pasajeros. En los parques, las cigarras rugen enfurecidas marchas estivales que recuerdan a otros tiempos, los de la niñez ancha, en la que no existía la prisa y los días se hacían largos y las noches misteriosas.
Con la llegada del crepúsculo muchos retornarán a sus vidas y saldrán de sus hormigueros para llenar las terrazas, deshidratados de conversaciones y de rostros amigables que les devuelvan el sentido de la realidad; mientras que otros, tal vez la mayoría, abrirán las ventanas manchadas por los resplandores vibrantes de televisiones demasiado ruidosas, que verterán sus programaciones estridentes en el territorio común de las calles, provocando en quienes pasean la ilusión de encontrarse en una sala de estar gigantesca.
jueves, 1 de julio de 2010
El Rey del Mar en Sapos y Princesas
lunes, 21 de junio de 2010
A veces… mi vieja máquina canta…
Paloma UlloaA veces, cuando el alma mecánica de mi vieja máquina canta, los personajes bailan un foxtrot lleno de nostalgias y se dejan mecer, como fantasmas soñadores, preñando de magia las páginas torturadas.
viernes, 18 de junio de 2010
Adiós Saramago
En un mundo tan raquítico de pensadores como éste, perder a uno de ellos es siempre una tragedia.
Se ha ido para siempre José Saramago, un escritor que construyó sus mundos de ideas en una de las lenguas más bellas del planeta. Un hombre que, pequeño y calmo en su discurso, poseía una energía interior capaz de emocionar al auditorio y de poner en marcha la lenta maquinaria de la reflexión.
¡Cuánto se echará de menos este saber estar en una sociedad acostumbrada a que la razón se intente imponer alzando la voz!
jueves, 17 de junio de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
En piedra se convertirá
Se encontraban cada mañana en la parada del autobús, con la sincronía repetitiva de los engranajes de un viejo reloj. Ella llevaba sus vestidos pasados de moda, con cuellos de encaje y él se entretenía en repasar con curiosidad la mirada fija al frente; las rodillas firmemente unidas; las manos extendidas sobre la falda y el maquillaje discreto, meticulosamente distribuido por el rostro.Muchas veces había estado tentado de hablarle, sólo por saber cómo sonaba su voz. Pero cuando se acercaba, le parecía sentir un rechazo neutro que le obligaba a retroceder en silencio. Entonces comenzó a criticarse a sí mismo: tal vez los anchos pantalones tejanos o la chaqueta de cuero fueran demasiado agresivos para ella. Quizá sería mejor cortarse el cabello y, por supuesto, había llegado el momento de retirar ese pendiente tan incómodo que adornaba su labio inferior, porque estaba seguro de que ella también había reparado en él, aunque nunca le mirara.
Algunas mañanas, mientras viajaba en las apreturas humanas después de haberla dejado, como siempre, tranquila y silenciosa, esperando su autobús, se entretenía imaginando cómo sería su vida, dónde trabajaría, si le gustaría el cine o la literatura. Supuso que no estaba casada ni tenía novio, y la imaginó viviendo sola, siguiendo siempre las mismas rutinas: el café de la mañana, demasiado madrugador, la radio de fondo, componiendo escenarios ajenos, el frío del dormitorio, sobrio y concreto.
Un día decidió levantarse más temprano para llegar antes que ella: la luz del día todavía no había comenzado a manchar las ventanas opacas de visillos, pero él se sentía eufórico, se duchó y corrió por la casa para salir el primero. No esperó al ascensor, escuchó con felicidad el tamborileo de sus pies golpeando los escalones y creciendo en el vacío de la escalera. Pero cuando llegó a la marquesina, ella ya estaba allí. Le pareció que tenía la respiración algo más agitada de lo normal, y le divirtió que hubiese adivinado sus intenciones y hubiese entrado en el juego. Se paró ante ella, sonriente, esperando un guiño, una señal. Le pareció entonces que giraba ligeramente la cabeza hacia él, pero sin retirar la mirada del frente, y aquella pequeña variación fue inesperadamente maravillosa. Rebosante de alegría se sentó a su lado, dejando el espacio suficiente como para que otra persona pudiese acomodarse entre ambos, y respiró profundamente intentando registrar el aroma sutil de su piel.
Animado por esta pequeña aventura, no cejó en el intento de llegar antes que ella y, muchos días - no todos, para no provocar una rutina indeseable- procuraba llegar el primero, mientas que otros volvía sobre sus pasos, veinte minutos después de haber tomado el autobús, sólo por el afán de descubrir si aún seguía esperando. Pero lo cierto es que siempre encontraba el asiento vacío y, aunque pueda parecer extraño, su ausencia le consolaba.
En torno a la figura de su desconocida, fue tejiendo todo un ritual de horarios y costumbres que le ocupaban la vida. Elegía meticulosamente la lectura que llevaría entre las manos, cambió su vestuario y hasta eligió un perfume que pudiese describir su personalidad sin necesidad de que cruzasen una sola palabra.
Una mañana, cuando alcanzó la parada de autobús, ella todavía no había llegado y sintió un cosquilleo nervioso subiéndole desde el estómago. No quiso esperarla bajo la marquesina, para evitar que descubriese su curiosidad emocionada, y cruzó a la acera de enfrente para pasear de un lado a otro como un enamorado impaciente. Cada pocos minutos se asomaba a la perezosa esfera de su reloj de muñeca o consultaba la pantalla parpadeante del teléfono móvil, para volver a levantar la mirada buscándola angustiado.
Comenzó entonces a imaginar los motivos de su ausencia y, lo primero que pensó fue que, tal vez, se hubiese tomado unos días de vacaciones, pero poco a poco, un ansia desatada se fue apoderando de su garganta y le vinieron a la mente motivos dramáticos y hasta truculentos, por los que habría faltado a su cita diaria.
El flujo de vehículos se hizo más denso: se multiplicaron los camiones de refrescos, los autobuses, los coches y hasta las bicicletas y, al poco tiempo, paró delante de él una furgoneta cubierta con la publicidad de una marca de seguros de vida, que retrataba a una familia feliz jugando en un parque, bajo la leyenda: “El que no mire fijamente al futuro, en piedra se convertirá”.
Un escalofrío recorrió su espalda mientras veía cómo dos operarios se apeaban del vehículo, abrían los portones traseros y comenzaban a descargar algo, en apariencia, muy delicado. Lo primero que pudo vislumbrar fueron los adorados pies, la falda algo pasada de moda, los encajes y, finalmente, los grandes ojos azules mirándole asustados. Después, durante unos segundos, no pudo ver nada más.
Cuando los trabajadores volvieron a subir al camión y arrancaron, la vio de nuevo, sentada sobre el banco metálico, con la misma actitud ausente y, por primera vez, se fijó en el anuncio que adornaba la pared derecha de la marquesina, el mismo que cubría la furgoneta, con la leyenda: “El que no mire fijamente al futuro, en piedra se convertirá”.
domingo, 30 de mayo de 2010
Feria del Libro de Madrid 2010

viernes, 14 de mayo de 2010
¡Un año más!

Un año más, estaré firmando en la Feria del Libro de Madrid, esta vez, en la caseta de Kirikú y la Bruja.
Me encantaría encontrarme allí con todos vosotros...
lunes, 10 de mayo de 2010
La mala costumbre de escribir
ALL photography© lunes, 5 de abril de 2010
La Gran Vía de Madrid cumple su primer siglo de vida
Antonio López © viernes, 2 de abril de 2010
Madrid, Cuaderno de Viaje® en "Cinco Días"
Cinco Días ha publicado hoy un especial sobre Cuadernos de Viaje® y, entre los recuerdos de los primeros viajeros y de las nuevas vías de comunicación de los aventureros contemporáneos, se encuentra una alusión a "Madrid", Cuadernos de Viaje®.
Ha sido un placer volver a soñar con aquellos territorios inexplorados del siglo XVIII, con los cronistas gráficos del XIX y, por supuesto, con las nuevas voces que navegan en la Red haciéndonos llegar el mismo espírtu inspirado y la misma nostalgia.
sábado, 13 de marzo de 2010
Miguel Delibes NO ha muerto
domingo, 7 de marzo de 2010
Vera Mercer: El arte de la fotografía
Animada por una energía dinámica de miradas entrecruzadas y de instantes robados al olvido, comienza la primera parte de esta muestra que se nutre de imágenes en blanco y negro: momentos únicos que van cayendo ante el visitante como gotas tintineantes sobre una copa de cristal.

© Vera Mercer

© Vera Mercer
Kommunale Galerie Berlin
Kulturamt Charlottenburg-Wilmersdorf
Hohenzollerdam 176
10713 Berlin
http://www.kommunalegalerie-berlin.de/
jueves, 25 de febrero de 2010
Bru Rovira: “Maternidades”

Me vuelvo hacia la izquierda y enseguida se me queda la mirada prendida en unos ojos oscuros y llenos de amor. Alguien ha sabido capturar la dulzura irrepetible de una intimidad que conmueve, la belleza idealizada de una Madonna de piel oscura que besa a su bebé recién nacido con la sencillez infantil de una niña que acurruca a su muñeca preferida; Alguien ha robado el instante intenso y fugaz, como la propia vida, y lo ha traído hasta nosotros para sacudirnos del letargo.
De fondo, los paisajes agrestes del dolor y la desgracia, quedan eclipsados por el poder hipnótico de la maternidad: sólo los ojos ácueos e inquietos de una criatura, agarrada al aliento nutritivo de su madre, traspasan la ventana fotográfica para llegar directamente al corazón del espectador.
Tal vez, si pudiéramos ver más de cerca al ser humano en su “humildad”, comprenderíamos lo equivocados que estamos intentando construir universos estancos alejados de la desventura, el miedo y el dolor que sufren “los otros”, porque en el fondo de esas pupilas llenas de luz, que nos miran desde cada una de las fotografías de esta exposición, se ve, con absoluta transparencia, que la fuerza de la vida y el amor de una madre por su hijo es igual en todos los lugares del planeta, independientemente del idioma que hablemos, de las posesiones de las que dispongamos y de la herencia que nos haya sido transmitida.
viernes, 19 de febrero de 2010
Acqua Alta
ALL photography©Desde la altura de las ventanas sorprendidas de luz de los hoteles, los rostros curiosos de los turistas recorren la inmensidad poderosa de la Laguna que se adentra sin esfuerzo lamiendo los pies acorazados de metal de algunos negocios. Otros, en cambio, dispuestos a sobreponerse a la sorpresa, compran botas de goma o calzados de plástico, con los que burlar el contratiempo.
Al día siguiente, en los cafés y en las tiendas, la gente comenta, con voz hueca y marinera, cómo lograron vadear la riada salobre, con la paciencia rica y primitiva de quienes han visto subir las mareas tantas veces que ya no recuerdan cómo es el mundo seco de la tierra firme.
Entre tanto, en las bocanas, el antiguo proyecto Moisés*, sigue su lento avance, superando largos procesos administrativos, políticos y técnicos, que ocupan ya, desde hace más de veinte años, las páginas incrédulas del “Gazzettino”. Pero nadie se impacienta, Venecia lleva en peligro tanto tiempo que todos esperan que siga sobreviviendo a la amenaza con la dignidad indiferente con la que lo ha hecho hasta ahora.

*Proyecto Moisés: proyecto técnico que pretende colocar en las bocanas de puerto del Lido, Malamocco y Chioggia, unas compuertas abatibles que permitan evitar la subida del nivel de agua en la Laguna.
Venecia, 18 de febrero de 2010
Al amanecer, rota la bruma por las primeras barcazas, Venecia se despereza sorprendida de su propia irrealidad: Las paredes repiten los ecos húmedos de las góndolas amarradas y cubiertas de lonas, pacientes en su permanente espera, y la calle me llama con su canto de sirena.
Camino como una náufraga, dejándome acariciar por el viento helado que recorre mi rostro con los dedos ágiles de un ciego que reconoce los rasgos de un amigo; adopto el paso veneciano, ágil y rotundo, y me adentro en la madeja de soportales, puentes y pasillos, meandros verdosos que componen su geografía indescifrable.
Una cicatriz impúdica embellece una fachada de ladrillo; la saliva permanente del agua amasa el esquinazo, un día agudo, de un palacio; el viento impenitente, doblega la piedra de Istria de un capitel, reesculpiéndolo de nuevo. Venecia se apodera de mi voluntad, me manipula y me envuelve, se burla de mi sorpresa silenciosa, de mi amor confeso, de mi admiración profunda: Vuelvo la mirada atrás y descubro un detalle nuevo, un torneado nunca visto, una ojiva sin registrar en mi memoria, y comprendo desolada cuántas cosas guarda aún para mí esta "señora del Adriático", cuántos guiños me esconde y qué pocos secretos me desvela.
domingo, 7 de febrero de 2010
Miguel Puche: “Los tejidos del tiempo”.
La naturaleza, estática, bella, indomable y conmovedora, es la protagonista absoluta de la obra que expone Miguel Puche en el Centro Cultural Montecarmelo de Madrid, pero también, indiscutiblemente, se asoma de puntillas, tras algunas imágenes, ese silencio que deja tras de sí el hombre después de manipular y olvidar el entorno natural que le rodea.
Toda una excusa para el placer estético y para la reflexión, bajo los tragaluces del cláustro del antiguo Monasterio de Nuestra Señora de Valverde, construído en del siglo XIII.

Centro Cultural Montecarmelo
Ctra. De Colenar Viejo Km, 13
28049 Madrid
lunes, 11 de enero de 2010
Barahonda y los Mayas en ABC de las artes y las letras
Barahonda en New Spanish Books

domingo, 10 de enero de 2010
Nieva sobre Venecia
Nieva bajo la noche y el viento empuja una nostalgia inconsistente de cosas no vividas.
Caen los copos blandos sobre el agua, invaden los gruesos cascarones huesudos de las góndolas y fabrican la ilusión mágica de un mundo inexistente. A lo lejos, una luz tenue, mancha la bruma con un rastro fantasmal.
La ciudad duerme, los turistas reposan del frenesí de la conquista efímera. La humedad asciende como una maldición, agarrándose a los mármoles porosos, cansados de historias.
El cadáver respira, solitario, vuelto hacia sí mismo, tendido en el verdor enfermizo del agua mentirosa. Nadie ve sus cabellos escasos de vecinos, ni sus arrugas vacías de oficios y remiendos, porque con el último tren que partió a tierra firme, se vació de savia y, en la oscuridad, apenas palpita su pecho endurecido.
Sin embargo, cuando el sol levante de nuevo su mano protectora, la vieja dama empolvará de historias sus mejillas, se llenará su voz impostada de leyendas y de glorias (Bellini, Tiziano, Goethe, Wagner, Byron, Guggenheim) y danzará de nuevo la polka de la vida.
sábado, 2 de enero de 2010
YO SOY
Gustav KlimtYo soy el que recuerda, el que esconde en las cavernas de la memoria las imágenes de una historia que ya nadie más conoce.
Yo soy el que cultiva las viñas de los momentos perdidos y las cosecha en las horas lentas de las tardes de otoño.
Yo soy el anciano que hila los instantes de nostalgia con los filos plateados de las frentes dormidas.
Yo, soy Dios.
viernes, 1 de enero de 2010
PRIMER AMANECER

Ha llegado la mañana entre vapores alcohólicos y lágrimas, olor a churros humeantes y anhelo de chocolate caliente.
Ha comenzado el año, en fin, como siempre.













