viernes, 19 de febrero de 2010

Acqua Alta

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Suena una sirena repetitiva y mecánica y Venecia se amansa preparándose para el agua alta: la actividad se detiene lentamente, mientras el manto verdoso va devorando callejas y plazas, con un borboteo apenas perceptible y una sabiduría centenaria que reequilibra los flujos ácueos por toda la ciudad, supurando los excesos de San Marco, para salvarlo del ahogo.

Desde la altura de las ventanas sorprendidas de luz de los hoteles, los rostros curiosos de los turistas recorren la inmensidad poderosa de la Laguna que se adentra sin esfuerzo lamiendo los pies acorazados de metal de algunos negocios. Otros, en cambio, dispuestos a sobreponerse a la sorpresa, compran botas de goma o calzados de plástico, con los que burlar el contratiempo.

Al día siguiente, en los cafés y en las tiendas, la gente comenta, con voz hueca y marinera, cómo lograron vadear la riada salobre, con la paciencia rica y primitiva de quienes han visto subir las mareas tantas veces que ya no recuerdan cómo es el mundo seco de la tierra firme.

Entre tanto, en las bocanas, el antiguo proyecto Moisés*, sigue su lento avance, superando largos procesos administrativos, políticos y técnicos, que ocupan ya, desde hace más de veinte años, las páginas incrédulas del “Gazzettino”. Pero nadie se impacienta, Venecia lleva en peligro tanto tiempo que todos esperan que siga sobreviviendo a la amenaza con la dignidad indiferente con la que lo ha hecho hasta ahora.




*Proyecto Moisés: proyecto técnico que pretende colocar en las bocanas de puerto del Lido, Malamocco y Chioggia, unas compuertas abatibles que permitan evitar la subida del nivel de agua en la Laguna.


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2 comentarios:

Yolanda dijo...

Es precioso. Sin haber estado nunca en Venecia, has conseguido que haya tenido la sensación de haber vivido el"acqua alta".

Mary Jo dijo...

Estoy segura que vosotros fuísteis uno de los turistas que salieron con las botas de goma.
Estoy deseando ver las fotos de este año.