lunes, 18 de abril de 2011

Trampas de niños (Relato nº 79)

Estábamos jugando en el campo, como todos los días. Recuerdo que hacía sol. Había comenzado la primavera y la naturaleza nos atraía, animándonos a jugar entre los árboles. Mi madre siempre nos decía que no nos alejásemos de la casa, que solo los caminos cercanos al pueblo eran seguros.

Durante la guerra nosotros estuvimos refugiados en otro país, en casa de una prima de mi padre con la que se había criado. Así que había muchas cosas sobre la guerra que yo desconocía. Mis amigos no quisieron seguirme. “Es peligroso”, me dijeron desde la empalizada, pero yo necesitaba demostrarles algo: “Aunque yo no haya vivido la guerra, también soy valiente”. ¡Qué tontería!

Me acerqué hacia la orilla del río, me atraía el ruido del agua y seguí avanzando. Me parece que oí a mis amigos llamándome, a gritos, pidiéndome que volviera, pero cuando tienes nueve años y necesitas que te acepten en el grupo, haces muchas tonterías, como comenzar a fumar, beber alcohol a escondidas o adentrarte en un prado peligroso aunque todos te piden que no lo hagas.

Al principio no me di cuenta de lo que había ocurrido. Escuché un enorme rugido y la tierra saltó a mi alrededor. No me desmayé, me ví en el suelo, rodeada de sangre, me asusté y comencé a gritar. El dolor llegó mucho después y la comprensión de lo que había pasado, también.

Si mis amigos no hubieran salido corriendo a buscar a un adulto cuando me adentré en el prado, hoy no estaría viva.

Llegaron justo a tiempo para llevarme al hospital. Mi madre llegó enseguida. Estaba pálida e intentaba no llorar. Me acariciaba la cara. Me dolía, me dolía tanto que me desmayé.

Recuerdo que cuando me recuperé, después de la operación, me di cuenta de que la manta no cubría mis piernas. Miré a mi madre a los ojos, después a mi padre, y supe con toda la lucidez de una niña de nueve años, lo que había ocurrido: una mina antipersona me había arrancado las piernas y había roto mi vida, para siempre.

Safe Creative #1104189008082

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Estremecedor! Empar

Anónimo dijo...

¡Conmovedor!
Pilar